ActualidadImpacto Ambiental

Municiones de guerra oxidadas contaminan el mar en Alemania

Bajo las aguas de la costa norte de Alemania, grandes cantidades de bombas y otras armas se están oxidando lentamente. Forman parte, según estimaciones, de 1,6 millones de toneladas métricas de municiones convencionales en el Mar del Norte y el Mar Báltico, legado de las dos guerras mundiales y de la eliminación masiva de armas después de 1945.

Enormes cantidades fueron arrojadas deliberadamente al mar tras la rendición de la Alemania nazi. Lo que antes se consideraba un peligro explosivo ahora se ha convertido en un peligro ambiental.

«Es evidente que, debido a la corrosión de estos objetos, ciertos compuestos ingresan al ecosistema marino y afectan la vida marina», explica a DW Edmund Maser, toxicólogo de la Universidad de Kiel. «Resulta que estos compuestos son tóxicos y cancerígenos, tanto para los seres humanos como para la vida marina», agrega.

Entre los compuestos más tóxicos está el trinitrotolueno, o TNT. Jörn Scharsack, del Instituto Thünen de Ecología Pesquera en Bremerhaven, encontró productos de metabolización y degradación del TNT en peces lenguado.

Cómo afectan las municiones tóxicas a la vida marina

Hasta el momento, la contaminación no parece causar enfermedades agudas en los peces. Sin embargo, hay un hallazgo recurrente: «Lo que observamos son tumores, específicamente tumores en el hígado. Esto aparece una y otra vez», afirma Scharsack.

Junto con el Instituto Alfred Wegener (AWI), el equipo de Maser halló anomalías hepáticas en más del 50 por ciento de los peces que viven cerca de algunos vertederos de municiones y pecios (artefactos que se han hundido), frente a tasas normales de solo el 1 ó 2 por ciento. Los mejillones mostraron signos bioquímicos de estrés oxidativo. «Esto puede ser un paso hacia el cáncer”, dice Maser.

¿Son peligrosas para los humanos las municiones marinas alemanas?

Por ahora, ambos científicos dicen que las personas no están en peligro por consumir mariscos. «Habría que comer muchísimo pescado para alcanzar un nivel realmente peligroso», señala Scharsack.

La preocupación radica en qué sucederá a medida que las municiones continúen deteriorándose. «Diría que es probable que la situación empeore si observamos la corrosión continua de las municiones», sostine Scharsack. «Los proyectiles se están corroyendo. Cada vez hay más sustancias tóxicas expuestas al agua», alerta.

Detonación en el mar.
Detonar las municiones bajo el agua no se considera una solución ideal, ya que las ondas expansivas pueden dañar la vida marina y liberar residuos tóxicos.Imagen: Carsten Rehder/dpa/picture alliance

Lo que revelan los mejillones sobre la contaminación por TNT

La investigación de Maser muestra que la contaminación relacionada con el TNT está aumentando. Su equipo examinó mejillones conservados desde 1985 y descubrió que la contaminación aumentó de forma constante desde alrededor de 2000 hasta 2022.

«Es baja, pero está aumentando. Y prevemos que en las próximas décadas, quizás en dos, tres o cuatro, tendremos concentraciones que podrían ser perjudiciales para los consumidores de mariscos», cree Maser.

Alemania lleva mucho tiempo retirando municiones que representan un peligro inmediato, pero solo recientemente ha comenzado proyectos piloto para su limpieza sistemática. «El tema se ha ignorado durante décadas. Nadie quería hablar de ello», afirma Scharsack.

¿Cuáles son los desafíos para la limpieza de municiones?

En un estudio publicado en julio, el investigador de GEOMAR Torsten Frey y sus colegas identificaron 484 depósitos de municiones conocidos o potenciales en dos zonas del mar Báltico. Sin embargo, de las aproximadamente 1,6 millones de toneladas de municiones en aguas alemanas, alrededor de 1,5 millones aún no se han cartografiado, explica Frey a DW.

Recuperar las municiones de las ubicaciones conocidas ya no es el principal obstáculo, según Frey: «El cuello de botella reside en la eliminación y destrucción de las municiones recuperadas».

Alemania está desarrollando una plataforma de tratamiento en alta mar para aumentar la capacidad de eliminación. «Esto será una maratón, no una carrera de velocidad», concluye Frey.

Maser está investigando si las bacterias y los hongos marinos podrían descomponer los pequeños fragmentos de explosivo que quedan tras la limpieza en CO2 y agua. «Necesitamos más plataformas como esta. Debemos empezar cuanto antes», afirma.

«Si esperamos unos 40 años, es posible que todas estas carcazas metálicas se corroan y entonces no tengamos ninguna posibilidad de extraer estos compuestos de munición del agua», dice Maser. «Por eso debemos actuar ahora», insiste.