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Las energías renovables ganan terreno con un crecimiento que cambia por completo los mercados energéticos globales. Desde la Agencia Internacional de Energía (AIE) destacan que las fuentes libres de emisiones, como la energía solar, eólica y los sistemas de almacenamiento, llegarán a convertirse en la mayor fuente de producción eléctrica entre 2026 y 2027. Esto las consolidará como la principal herramienta frente a la creciente demanda energética.

La caída de los combustibles fósiles

Durante el 2026, las principales economías del mundo comenzaron a ver una notable disminución en la utilización del gas natural licuado (GNL). Esto se debe a diversos factores externos, como por ejemplo el cierre del estrecho de Ormuz, el cual generó una escasez sin precedentes que derivó en fluctuaciones en su precio. Frente a la volatilidad e incertidumbre en torno a este combustible fósil, los países optaron por nuevas opciones.

Regiones como Asia y Europa decidieron dejar de lado el gas y adoptaron al carbón como su principal fuente de energía, dado su precio más accesible y estable. No obstante, la participación de este mineral también notó una notable caída en mercados de otras regiones a raíz de la crisis económica y energética producto de la guerra en Oriente Medio. Asimismo, las fuentes renovables comenzaron a ganar protagonismo.

Los sistemas solares, eólicos y de almacenamiento en batería se transformaron en una gran opción para diversificar el suministro eléctrico, más que en medio de este complicado contexto geopolítico global. Es que cada una de estas fuentes brinda seguridad energética sin presiones externas que condicionen su productividad, lo que las convierte en una muy buena herramienta para sus redes.

Una gran respuesta a la creciente demanda eléctrica

La AIE en su reciente informe pronostica un notable aumento en la demanda mundial energética para el 2027, pese a la crisis en Oriente Medio y a las políticas de ahorro energético de emergencia implementadas en algunas regiones. Según detallaron, la necesidad eléctrica crecerá un 3,6 % en 2026 y un 3,8 % en 2027, mientras que en 2025 este crecimiento fue solo del 3 %.

Existen diversos factores que impulsan este crecimiento, como por ejemplo la expansión industrial, la creciente utilización de electrodomésticos y un mayor uso de vehículos eléctricos, bombas de calor y aire acondicionado. A esto se le suma la constante instalación de centros de datos, que hoy en día son los principales culpables de la demanda energética en países como Estados Unidos.

Frente a esta exigencia energética, que podría convertirse en un problema a raíz de la guerra en Oriente Medio y de los crecientes fenómenos naturales, las autoridades encontraron una gran respuesta: las energías renovables. Con más inversiones y políticas ambientales, su participación en la matriz energética global aumentará a un 8 % en 2026, aunque su mayor crecimiento será en 2027, con un 37 %.

La AIE destaca que el mayor uso de fuentes renovables permitirá la expansión y modernización de las redes, mejorará la flexibilidad del sistema y brinda la posibilidad de un uso más eficiente de las infraestructuras. En este contexto, la energía solar fotovoltaica es la más protagonista, consolidándose como el principal motor del crecimiento del suministro eléctrico a nivel mundial.

Pronósticos para el 2027

Respecto al crecimiento de la solar, la AIE confirmó que la producción crecerá en torno a 600 TWh en 2026, una cifra considerada como récord para las energías renovables. Se espera que el 2027 registre un incremento similar, manteniendo así una tendencia positiva dentro del mercado global.

En caso de concretarse, los sistemas solares superarían a la energía eólica, convirtiéndose en la segunda fuente renovable de generación de electricidad más importante del mundo, solo por detrás de la energía hidroeléctrica. Sin embargo, esto no quiere decir que los demás sistemas libres de emisiones frenen su marcha, ya que las inversiones y la confiabilidad en este tipo de fuentes aumentarán gracias a esto.