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La Unión Europea se suma a la tendencia global y aprueba el uso de los cultivos editados genéticamente

La Unión Europea acaba de dar una de las señales regulatorias más relevantes de las últimas décadas para la agricultura mundial. El Parlamento Europeo adoptó el nuevo Reglamento sobre plantas obtenidas mediante Nuevas Técnicas Genómicas (NGT), herramientas que incluyen la edición genética y permiten desarrollar variedades vegetales más resilientes, productivas y sostenibles.

La decisión fue celebrada por una coalición de 30 organizaciones europeas de la cadena agroalimentaria, que calificaron el nuevo marco como un avance equilibrado, capaz de aportar mayor claridad jurídica, transparencia y seguridad para agricultores, mejoradores, investigadores y consumidores.

Para Chile, este hito europeo tiene una lectura directa. En un contexto marcado por la sequía, nuevas plagas, enfermedades emergentes, la presión sobre los recursos naturales y una creciente demanda de alimentos más sostenibles, la innovación vegetal se está transformando en una herramienta estratégica para la agricultura del siglo XXI.

Las NGT permiten realizar cambios precisos en el ADN de las plantas, equivalentes a modificaciones que podrían ocurrir de forma natural o mediante mejoramiento convencional, pero en plazos mucho más breves y con mayor precisión. Gracias a estas herramientas es posible desarrollar cultivos con mayor tolerancia a sequía, resistencia a enfermedades, mejor calidad nutricional, menores pérdidas productivas y menor necesidad de ciertos insumos agrícolas.

Tras la adopción de la norma en el Pleno del Parlamento Europeo, la ponente Jessica Polfjärd (PPE, Suecia) ha declarado: “Se trata de una victoria histórica para los agricultores europeos y el futuro de Europa. Al aprobar el uso de NGTs, estamos apostando por la innovación, la competitividad y la seguridad alimentaria. Los agricultores europeos llevan mucho tiempo pidiendo el acceso a estas modernas herramientas de fitomejoramiento para ayudarles a desarrollar cultivos más resilientes y menos dependientes de los plaguicidas. Al poner a su disposición estas tecnologías de mejora vegetal seguras y con base científica, el Parlamento está respondiendo a las necesidades de los agricultores europeos, protegiendo nuestra seguridad alimentaria y contribuyendo a construir una Europa más competitiva e innovadora”.