Proyectan un “explosivo” crecimiento del negocio del litio en la Argentina

Por Andrés Sanguinetti

Con la aparición de las baterías y la necesidad del mundo de alejarse de los motores de combustión interna, varios elementos y compuestos químicos han ganado mayor notoriedad y volumen en los mercados internacionales.

Uno de ellos es el litio, que gracias a la electromovilidad y al almacenamiento de energía viene logrando un importante crecimiento de demanda que en la Argentina se está transformando en millonarias inversiones.

Argentina, ¿puede especializarse en baterías de litio para la electromovilidad?
Argentina, ¿puede especializarse en baterías de litio para la electromovilidad?

Ocurre que el país posee una abundante reserva de litio y forma, junto con Chile y Bolivia una de las mayores reservas a nivel mundial que viene siendo estudiada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) con el objetivo de entender qué opciones existen para una mayor captura de valor en la producción del litio mediante distintos compuestos como el carbonato o el hidróxido.

Un documento preparado por Daniel Jiménez, consultor de la División de Recursos Naturales de la CEPAL, y Martín Sáez, jefe de Investigación de iLiMarkets, busca analizar la potencialidad de agregar valor en la elaboración, a partir de yacimientos en los salares del llamado triángulo del litio, de diferentes compuestos de manera técnica, económica e institucional, dando cuenta de las principales ventajas y desventajas en relación con la tecnología, costos de proceso, inversiones e incentivos.

El informe aclara que los tres países tienen distintas formas de ver la producción del litio hacia el futuro, partiendo por Argentina con una política liberal y abierta al ingreso de empresas extranjeras privadas sin injerencias del gobierno, hasta Bolivia donde se aboga por una producción 100% estatal.

El informe de Cepal aclara que los tres países tienen distintas formas de ver la producción del litio hacia el futuro.

Por parte de Chile se observa que la aparición y producción de nuevos proyectos se ha visto estancada debido al poco incentivo existente para explorar litio debido a que se trata de un mineral estratégico perteneciente al Estado.

En este sentido, el informe de la CEPAL entiende que las políticas desde el triángulo del litio deberían primero focalizarse en la extracción para poner al país a niveles de producción importantes a escala mundial, y luego promover la integración de la cadena de valor, pensando en los mercados futuros de Europa y Estados Unidos.

Demanda en avance

Además, asegura que la industria más demandante de litio es la de baterías, siendo la que tiene mayores expectativas de crecimiento.
De hecho, expertos consultados por la CEPAL anticipan que el crecimiento compuesto anual de la demanda de litio en baterías estará entre un 20% y un 30% para esta década (2020-2030).

También señala que hacia el 2030 se espera un incremento sostenido de Argentina gracias al avance de nuevos proyectos, al igual que Estados Unidos, mientras que Australia se mantendría en primer lugar.

La CEPAL asegura que en América del Sur se encuentra el 53% de las reservas mundiales de litio, con cuatro empresas que ya extraen y comercializan compuestos de litio. En el caso argentino hace referencia a Livent (LTHM) y Orocobre (ORE) en el Salar Hombre Muerto y Olaroz respectivamente.

Cepal señala que hacia el 2030 se espera un incremento sostenido de Argentina.

El organismo señala “numerosos proyectos de litio desde fase de exploración que esperan estar produciendo antes de 2030, con Argentina como el país que posee la mayor cantidad de iniciativas, en su mayoría concentrados en las provincias de Salta y Catamarca”.

Pero también hace foco en los desafíos técnicos más importante que tiene la producción local de litio como es disminuir el impacto ambiental.

En este sentido, un estudio realizado en el 2021 por el Laboratorio Nacional Argonne, de Estados Unidos, estimó que una tonelada de carbonato de litio producida de minerales emite 7,8 veces más gases de e efecto invernadero que la producida desde un salar.

En el caso de la producción de hidróxido se mantiene la tendencia, pero la brecha es menor, siendo 2,7 veces más contaminante la producción desde espodumeno.

Otro desafío imperativo que la CEPAL identifica para la industria es qué hacer con las baterías una vez que cumplan su vida útil que se espera que se ubique de 7 a 10 años.

El organismo entiende que los volúmenes esperados de reciclaje no serán significativos antes del final de la década, aunque menciona la posibilidad de que esta industria se transforme en el “productor” de litio más importante entre los años 2034-2040.

“El efecto directo del aumento en la cantidad de litio reciclado es la menor necesidad de seguir minando litio, en consecuencia, las tasas de crecimiento de litio minado podrían caer con fuerza en un periodo de 10 años” establece la CEPAL, que además espera que la tasa de crecimiento anual compuesta para el litio minado entre hasta el 2030 es de 16%, mientras que para la década del 2030-2040 disminuye a tan sólo un 4%.

Argentina, una excepción

A modo de conclusión, el trabajo de la CEPAL asegura que el litio “es una de las materias primas clave en la transición energética que está viviendo el mundo a través de la masificación de las baterías”. Si bien se espera que el crecimiento de la demanda sea explosivo, el trabajo advierte sobre “ciertas amenazas” que se darán a la brevedad.

Por caso, hace referencia a los aumentos sustanciales de precio de las materias primas “que pueden generar movimientos hacia tecnologías sustitutas como el hidrógeno o las baterías de ion sodio”.

El análisis asume que los aumentos tienen un impacto no despreciable en el costo de una batería; que los altos precios incentivan aún más el reciclaje de baterías, y con ello de litio, y que “todo el litio que se está extrayendo y almacenando en baterías hoy, estará disponible y será reciclado a partir de fines de esta década una vez que la vida útil de las baterías haya llegado a su fin”.

Para la CEPAL, todos estos desafíos no parecen fáciles, aunque la excepción a la regla parece ser la Argentina donde se visualizan al menos siete nuevos productores hacia el 2026.

Una empresa brasilera invertiría u$s 50 millones para ser proveedor de litio
El trabajo de la CEPAL asegura que el litio “es una de las materias primas clave en la transición energética”.

“El éxito de Argentina se debe en que su legislación minera ha atraído inversión en exploración y desarrollo de proyectos”, asegura el informe que desde en el punto de vista económico, destaca ventajas comparativas para los salares al producir carbonato.

Si bien el análisis de costo marginal permite que productores de salmuera produzcan hidróxido de litio y generen valor, este es menor a que si produjeran carbonato debido al costo incremental del proceso.

Además, se estima que la demanda por carbonato sea mayor al hidróxido por lo que se insta a que los productores de salares se inclinen hacia la producción de carbonato para maximizar el margen.

Con respecto a tecnologías de extracción directa de litio (DLE), que se proponen para extraer de salares sin evaporar salmuera, están aún en etapas tempranas de desarrollo.

“Hoy en día la única que se utiliza para la producción de litio, es un hibrido utilizado por Livent en Argentina”, señala el documento.
Desde el punto de vista institucional, la CEPAL estima que las dificultades que han tenido los países del triángulo del litio para avanzar en su estrategia productiva no han sido menores.

Anticipa en este sentido, que la Argentina cerrará la brecha productiva que tiene con Chile debido a su política liberal en promoción de exploración y explotación, atrayendo una gran cantidad de actores extranjeros.

Por el lado de Chile y Bolivia, advierte que se encuentran mucho más atrás “debido a las dificultades legales que se presentan con respecto a la extracción de un mineral que no es concesible”.

Fuente:Economia Sustentable