El vino en la grieta: Se creó Mesa de enlace de vitivinícolas.

En el mercado de vino argentino, la grieta está instalada. Según el principal diario Los Andes, “8 entidades que agrupan a bodegas y productores se aliaron por fuera de Coviar y buscan, por su parte, n potenciar los mercados interno y externo”. 

El informe dice que “la ruptura, que ya tiene por lo menos dos años de iniciada, se terminó cristalizando ayer con la creación de una Mesa Nacional Vitivinícola, integrada por ocho entidades, entre las que se encuentra Bodegas de Argentina. El objetivo es trabajar en conjunto para que el sector en su totalidad contribuya al desarrollo económico y social sostenible del país” y se haría por fuera del paraguas de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar)”.

La Asociación de Productores del Oasis Este Mendocino (Aproem), la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, la Asociación Vitivinícola del Valle Calchaquí, Bodegas de Argentina, la Cámara de Bodegueros de San Juan, Cámara de Productores Agrícolas de San Juan, el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y la Federación de Viñateros de San Juan son quienes conforman esta nueva asociación de bodegas.

“Si bien en la presentación no se menciona a la Coviar, sí hacen referencia al PEVI y sostienen que “es un plan estratégico sectorial inflexible y desenfocado en sus prioridades que costó al sector 6.000 millones de pesos” y que “combinado con la crisis económica, terminó de expulsar de la cadena a miles de productores, con el consecuente abandono de más de 2.000 viñedos”, indica Los Andes.

 “La creación de la mesa es para poder trabajar en busca de una vitivinicultura más rentable para toda la cadena. Algo que hoy no está pasando. Por eso fue la idea consensuar varios puntos y en el resto de los temas tener libertad de acción”, explicó Javier Palau, presidente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este.

Por su parte, Patricia Ortiz, de Bodegas de Argentina, sostuvo que llevan meses trabajando para poner en marcha este acuerdo nacional. “Esto no tiene nada que ver con la Coviar. Pero ante el fracaso que tuvo el PEVI, la industria está muy complicada. Estamos trabajando para que a todos nos vaya mejor. Esto es algo diferente y estamos muy contentos”, aclaró.

Según Los Andes “las disputas con Coviar no son nuevas. Desde 2019, algunas entidades, vienen protestando sobre el supuesto uso gremial que ejercerían las autoridades de la Corporación Vitivinícola, desvirtuando el fin para el que fue creada. Si bien desde su nacimiento las internas han sido permanentes, lo cierto es que no se hacían públicas y sus integrantes trataban de mostrarse como un bloque sólido”. Y agregan que “el primer problema surgió cuando en 2019 la Corporación emitió un comunicado advirtiendo sobre los perjuicios del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Algo sobre lo que expresamente Bodegas de Argentina, que nuclea a más de 250 establecimientos, entre ellos los más grandes del país, se había expresado a favor. Desde allí en adelante la relación entre la Corporación y el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y Bodegas de Argentina y otras entidades que acompañaron tuvo un mal destino.

Además dice Los Andes que “A lo del acuerdo de libre comercio, se sumó el cuestionamiento por la asignación y ejecución de los recursos administrados por Coviar. Luego, a principios de 2020 y tras la elección de José Alberto Zuccardi como presidente, se envió un comunicado manifestando el rechazo a la forma en que se designaron nuevas autoridades en una reunión de directorio de Coviar. Allí se sostuvo que los elegidos “no responden al pedido de renovación planteado y representan exclusivamente a estos mismos sectores cuyo proceder cuestionamos”.

Finalmente, el informe recuerda que “más adelante, en mayo de 2020, en plena pandemia y tras el aumento del 30,1% del aporte obligatorio, 260 bodegas enviaron una carta al ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, para que evitara la suba impuesta por la misma Coviar, pero no hubo respuesta. Además, sobre el final del año pidieron que se detuviera el nuevo diseño del Plan Estratégico (PEVI), por ser desarrollado “por unos pocos” y “sólo tener fines recaudatorios”, algo que finalmente no sucedió”.