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Más de 3.000 millones de personas sufren los impactos de la degradación ambiental

Aproximadamente 44 billones de dólares de la producción económica –más de la mitad del PIB mundial anual– dependen en mayor o menor medida del capital natural, sin embargo, pese a la importancia de los recursos naturales en la economía global, en las últimas décadas esos recursos han sufrido una degradación y pérdida persistente, relacionada con la actividad humana.
“La desertificación, la degradación de la tierra y la sequía ya afectan a más de 3.000 millones de personas, principalmente comunidades rurales pobres, pequeños agricultores, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y otros grupos en riesgo”, señala ese informe.
El problema no es menor. En 2019, un análisis de los informes nacionales presentados a la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Cnuld) estimó de forma conservadora que, en promedio, el 20 por ciento de la superficie terrestre mundial estaba degradada en algún grado, lo que correspondía a casi 30 millones de kilómetros cuadrados, una superficie del tamaño del continente africano.
Para 2024, las estimaciones de la ONU ya señalaban que hasta el 40 por ciento de la tierra mundial estaba degradada, y si no se cambia el rumbo, el informe ‘The Global Land Outlook’ proyectó que para 2050 habría una degradación adicional de 16 millones de kilómetros cuadrados, un área casi del tamaño de toda Sudamérica.
“No podemos permitirnos subestimar la magnitud y el impacto de estas amenazas existenciales”, advertía el informe, que añadía que conservar, restaurar y utilizar los recursos de forma sostenible es un imperativo global.
Precisamente sobre este tema se está debatiendo en la 17.ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Cnuld), que este año reúne a 197 países.
“La tierra es nuestra infraestructura más vital: sustenta la seguridad alimentaria, el agua, los medios de subsistencia y la estabilidad”, declaró la secretaria ejecutiva de la Cnuld, Yasmine Fouad, antes de la conferencia. Ahora queda por ver si los debates en medio de esta COP se transforman en acciones concretas que permitan implementar soluciones a gran escala.