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Los granos alcanzan máximos y el trigo podría dispararse si se prolonga el bloqueo del mar Negro

Los mercados agrícolas atraviesan un momento de fuerte recuperación de los precios internacionales, con el trigo, la soja y el maíz alcanzando en Chicago niveles que no se veían desde hace tiempo. Entre los principales factores aparecen las dudas sobre la producción estadounidense de maíz, la firmeza de la demanda de soja y la paralización logística del mar Negro, que comienza a obligar a los compradores de trigo a buscar nuevos proveedores.

Los granos alcanzan máximos por diferentes factores, pero los fundamentos más claros los tiene el maíz”, señala Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. En el caso del cereal, explica que el clima seco registrado en julio, durante el período clave para definir los rindes en Estados Unidos, genera expectativas de una fuerte caída de la producción, mientras que la demanda continúa firme, con exportaciones estadounidenses elevadas y un consumo que sigue sorprendiendo en los reportes trimestrales de stocks.

A este escenario se suma Europa, donde la ola de calor redujo la cosecha de maíz. Si bien el continente es un actor secundario en este mercado, la menor producción agrega presión sobre el balance global.

Maíz: menor oferta esperada y precios que incentivan ventas

En Estados Unidos, el USDA redujo la condición buena a excelente del maíz al 57%, por debajo del 59% esperado. La cifra reforzó las expectativas de una caída en la producción, que ya habían comenzado a instalarse a partir del Crop Tour de Pro Farmer, que proyectó una cosecha casi 17 millones de toneladas por debajo de la estimación del USDA de agosto.

El mercado también registra una fuerte participación de los fondos especulativos: realizaron compras adicionales por 15 millones de toneladas y llevaron su posición neta comprada a 24,9 millones de toneladas, un nivel muy elevado que indica que parte de las expectativas alcistas podrían ya estar incorporadas en los precios.

En Europa, el escenario tampoco es favorable. El monitor europeo redujo su estimación de rendimiento del maíz a 66 qq/ha, un 7% por debajo del promedio histórico, mientras Francia enfrenta su peor cosecha de los últimos cincuenta años debido al impacto de la ola de calor extremo.

En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una siembra de 8,4 millones de hectáreas, en línea con la campaña anterior. La humedad favorecida por El Niño permitiría sostener el área, aunque se espera una reducción en el norte por el riesgo de chicharrita, compensada por una mayor superficie en la zona núcleo. Esto podría incrementar incluso la proporción de maíz temprano.

La cosecha argentina avanzó casi 8 puntos porcentuales y alcanzó el 88%, aunque mantiene un retraso de 9 puntos frente al año pasado. La demora llega a casi 30 puntos en el sur de Buenos Aires y a 10 puntos en el norte, donde podría completarse durante la próxima semana.

Al mismo tiempo, la comercialización se mantiene activa. Según los datos de la Secretaría de Agricultura, al 19 de agosto se registraron 950.000 toneladas de ventas de maíz en una semana, mientras que ya se comercializó el 50% de la cosecha disponible a precios en línea con el promedio histórico.

Cuando el precio del maíz supera determinados niveles, el productor encuentra un incentivo muy concreto para vender”, explica Romano. Durante las últimas tres semanas se comercializaron entre 400.000 y 600.000 toneladas semanales de maíz nuevo, y los valores cercanos a los US$200 por tonelada, que fueron superados esta semana, aceleraron las ventas.

Sin embargo, existe una diferencia entre la oferta de corto plazo y la demanda logística: actualmente hay mayor intención de entrega inmediata que necesidad de embarque por parte de los buques que esperan carga. Hacia adelante, en cambio, aparece un programa de embarques importante, y los precios diferidos mejoran considerablemente, lo que permite prever que la comercialización seguirá activa.

Soja: China sostiene el mercado y Argentina acelera sus ventas

En soja, las dudas productivas en Estados Unidos son menores que en maíz. Las buenas lluvias de agosto podrían compensar mediante un buen llenado de granos los problemas provocados por las altas temperaturas de julio. Sin embargo, la condición de los cultivos continuó deteriorándose durante la última semana.

El USDA ubicó la condición buena a excelente de la soja en 60%, en línea con las expectativas, pero 9 puntos por debajo del año pasado y 2 puntos por debajo del promedio histórico. El mercado mantiene especial atención sobre el próximo informe del 11 de septiembre.

El principal factor dinámico es la demanda china. Las compras de China y otros destinos desconocidos impulsaron las ventas estadounidenses de nueva campaña hasta 2,47 millones de toneladas. Estados Unidos ya comprometió el 33% de su saldo exportable, uno de los ritmos más altos de los últimos años, aunque todavía sin alcanzar un récord.

A esto se suma la demanda de biodiésel, que continúa firme y brinda sostén al mercado a través del aceite de soja. La EPA, sin embargo, postergó los plazos para que las refinerías cumplan con los cortes de biocombustibles, lo que provocó inicialmente un derrumbe del precio de los créditos RIN y una señal de menor consumo. Posteriormente, Estados Unidos anunció que planea incrementar el corte total para compensar las posibles exenciones a las pequeñas refinerías.

En Brasil, las perspectivas también generan interrogantes. Agroconsult estima que el área sembrada se mantendría en 49,2 millones de hectáreas, debido a los menores márgenes de rentabilidad, el fuerte aumento de los costos productivos, un menor financiamiento y tasas más elevadas. A más largo plazo, además, queda por determinar el impacto que pueda tener un año Niño sobre el clima del norte brasileño, donde suele generar condiciones más secas.

En Argentina, el ritmo de ventas de soja al 19 de agosto se mantiene en niveles promedio para esta época del año, aunque los negocios para el próximo ciclo todavía no se activan con fuerza. Esto mantiene cierto atraso en la comercialización y puede generar preocupación por la originación de materia prima por parte de la industria.

La situación también se observa entre los exportadores que ya registraron declaraciones juradas de venta al exterior y cuyos compromisos comienzan ahora a traducirse en llegada de buques.

La industria aceitera, sin embargo, no muestra la misma urgencia que podría sugerir la estadística de compras. Argentina procesó 4,1 millones de toneladas de soja durante julio, un 9,2% más que en el mismo mes del año pasado. El 22% de esa molienda correspondió a soja paraguaya, lo que permitió que la utilización de la capacidad instalada alcanzara el 82%, un punto por encima del año anterior.

El ingreso de soja paraguaya durante julio fue 40% superior al del mismo mes de 2025, mientras que el acumulado se encuentra casi 30% por encima.

Para Romano, el comportamiento reciente del productor muestra que el precio sigue siendo un disparador clave de la oferta. La mejora de las cotizaciones internacionales permitió duplicar el ritmo de ventas locales, que llegó a 312.000 toneladas diarias, de acuerdo con los registros de SIOGRANOS.

Cuando aparecen picos de precio, la oferta finalmente aparece. Eso es lo que estamos viendo ahora en el mercado argentino de soja”, sostiene.

Trigo: el bloqueo del mar Negro cambia el mapa de abastecimiento

El trigo presenta uno de los escenarios de mayor potencial alcista. La paralización logística del mar Negro afecta a más del 97% de la capacidad de exportación de granos de las principales terminales de Rusia y Ucrania. Si bien el conflicto no es nuevo, los operadores esperaban una solución que permitiera restablecer un corredor seguro, algo que todavía no ocurrió.

Ante la falta de avances, los compradores comenzaron a buscar orígenes alternativos, y Francia aparece como la primera opción por su cercanía geográfica. Egipto y Sudán ya realizaron negocios con el país europeo para reemplazar el grano que no puede salir de los puertos bloqueados.

Pero Francia también enfrenta un problema de oferta: la menor producción de maíz europeo obliga a destinar una mayor proporción de trigo al consumo forrajero, reduciendo su saldo exportable. El país podría limitar sus exportaciones a 6 millones de toneladas.

Rusia analiza eliminar su derecho de exportación para mejorar los márgenes de los productores frente a la fuerte caída de los precios internos y subsidiar el transporte hacia otros puertos. Sin embargo, los productores rusos mantienen perspectivas pesimistas y proyectan reducir drásticamente la superficie sembrada.

En Ucrania, la falta de financiamiento podría reducir el área de siembra de trigo de la próxima campaña entre 5 y 7 millones de hectáreas.

El problema del trigo es que el mercado todavía está esperando una solución para el mar Negro que no llega. Mientras pasa el tiempo, los compradores buscan otros orígenes y eso empieza a generar presión sobre los precios”, afirma Romano.

En este contexto, por ahora no se observa una demanda adicional significativa sobre Estados Unidos y mucho menos sobre Argentina. Sin embargo, si la situación logística del mar Negro no encuentra una solución, esa demanda podría trasladarse hacia otros proveedores y generar una fuerte escalada de las cotizaciones.

La suba ya llegó al mercado argentino: los valores del trigo alcanzaron un nuevo máximo para la cosecha nueva, despertando el interés vendedor. En el caso de la cosecha vieja, el precio finalmente se ubicó por encima del correspondiente al nuevo ciclo, lo que también comenzó a dinamizar algunos negocios.

Petróleo e India, dos factores adicionales para el mercado agrícola

El contexto internacional incorpora además otros elementos que pueden impactar sobre los mercados agrícolas. El mercado de petróleo se mostró más distendido luego de que Estados Unidos concentrara su presión sobre Irán en mecanismos económicos, relegando las acciones militares. Mientras tanto, Omán y Catar intentan negociar con Irán para restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.

India, por su parte, enfrenta su monzón más débil en casi dos décadas debido al avance sostenido de El Niño. El país es el mayor productor y consumidor mundial de trigo y habitualmente se autoabastece. Si necesitara recurrir a importaciones, esa demanda podría coincidir con las restricciones logísticas del mar Negro.

El impacto también podría trasladarse al mercado de oleaginosas: India es el mayor importador mundial de aceite, por lo que un problema climático podría incrementar sus necesidades de compras externas.

Estamos ante un mercado en el que varios factores empiezan a jugar en la misma dirección: problemas climáticos, restricciones logísticas, demanda firme y dudas sobre la producción de los principales exportadores”, concluye Romano. “Para Argentina, esto genera oportunidades comerciales, pero también obliga a seguir muy de cerca cómo evolucionan la oferta, la demanda y los precios internacionales”.