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Argentina y la industria verde: oportunidad estratégica en tiempos de transición

n un escenario global atravesado por la crisis climática y la transición energética, Argentina comienza a posicionarse como un actor con ventajas competitivas en el desarrollo de la llamada “industria verde”. Desde la producción de energías renovables hasta el reciclado, la movilidad eléctrica y la economía circular, el país cuenta con recursos naturales, capital humano y un entramado productivo que podría transformarse en motor de crecimiento sostenible.

Uno de los ejes centrales es el desarrollo de energías limpias. La Patagonia se consolidó como polo eólico, mientras que el norte argentino avanza con parques solares de gran escala. Proyectos como el Parque Solar Cauchari, en Jujuy, y los parques eólicos en Chubut y Santa Cruz, muestran que la matriz energética argentina está en proceso de diversificación. A esto se suma el potencial del hidrógeno verde, una apuesta estratégica que podría convertir al país en proveedor global en los próximos años.

En paralelo, el litio emerge como recurso clave para la transición energética. El denominado “triángulo del litio” —que integran Argentina, Bolivia y Chile— concentra una de las mayores reservas mundiales. Las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca lideran proyectos de extracción que abastecen a la industria global de baterías para vehículos eléctricos. El desafío, sin embargo, radica en avanzar hacia una mayor industrialización local que permita agregar valor y no limitarse a la exportación de materia prima.

La economía circular también gana espacio en el debate productivo. El reciclado de plásticos, textiles y residuos electrónicos, junto con iniciativas de empresas que incorporan procesos más eficientes y menos contaminantes, forman parte de una transformación incipiente pero sostenida. Las certificaciones ambientales, la medición de huella de carbono y la demanda de consumidores más conscientes están impulsando cambios en sectores tradicionales como el agro, la construcción y la industria alimentaria.

No obstante, especialistas advierten que el crecimiento de la industria verde en Argentina dependerá de reglas claras, estabilidad macroeconómica e incentivos sostenidos en el tiempo. La articulación entre Estado, sector privado y sistema científico-tecnológico será clave para consolidar un modelo de desarrollo que combine competitividad con sostenibilidad ambiental.

La transición hacia una economía más limpia ya no es solo una agenda ambiental: se ha convertido en una estrategia económica. En ese escenario, Argentina enfrenta una oportunidad histórica. El desafío será transformar su potencial en políticas concretas, inversión y empleo verde de calidad.