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Mantener las nucleares abiertas pone techo a las energías renovables

Mantener abiertas las centrales nucleares españolas podría frenar la transición hacia un sistema eléctrico más limpio. Así lo advierte un informe de la Fundación Renovables que revela cómo la prolongación de la vida útil de los reactores nucleares limitaría el despliegue de nueva potencia renovable. Los autores del informe estiman que extender la nuclear incrementaría el número de horas con precios negativos, deteriorando la rentabilidad de las inversiones renovables y generando incertidumbre en un sector clave para la economía española.


El documento, titulado ‘Más renovables y menos nuclear‘ parte de una premisa clave: España se enfrenta a una paradoja energética porque la generación eléctrica está condicionada por la demanda. Si el sistema produce más electricidad de la que se consume, esa energía simplemente no tiene salida. En ese contexto, la coexistencia de una generación nuclear constante -difícil de modular- con un crecimiento sostenido de la solar y la eólica puede provocar una saturación del sistema que obligue a frenar nuevas instalaciones renovables.

Renovables suficientes para sustituir a la nuclear
Según el análisis, el cierre escalonado de las centrales nucleares, previsto hasta 2035, no supondría un problema de abastecimiento, ya que incluso manteniendo el ritmo actual de instalación renovable -un escenario considerado conservador-, la caída progresiva de la generación nuclear quedaría ampliamente compensada por la solar, la eólica y la hidráulica, sin necesidad de recurrir a combustibles fósiles.

En cambio, si se opta por prolongar la vida de los reactores, el panorama cambia radicalmente. Bajo un escenario de demanda eléctrica estancada, la extensión nuclear provocaría la pérdida de hasta 350 TWh de generación renovable entre 2028 y 2035, una cantidad superior al consumo eléctrico total anual de España en la actualidad.

Es energía limpia que no llegaría a producirse, no por falta de tecnología o inversión, sino por falta de espacio en el sistema.

Precios negativos y energía desperdiciada
El informe también alerta de que el aumento de las horas con precios eléctricos negativos. En 2025, España desaprovechó cerca de 30 TWh de generación renovable por saturación de la red y exceso de oferta, una cifra muy superior a la producción anual de algunas centrales nucleares.

Mantener los reactores funcionando a plena potencia agrava este problema, ya que la nuclear no puede ajustarse fácilmente a la demanda y fuerza a desconectar renovables más baratas y flexibles.

De hecho, las proyecciones muestran que extender la nuclear incrementaría significativamente el número de horas con precios negativos en el mercado eléctrico, deteriorando la rentabilidad de las inversiones renovables y generando incertidumbre en un sector clave para la economía española.

Desde la Fundación Renovables indican que incluso en escenarios de fuerte electrificación -vehículos eléctricos, bombas de calor o industria descarbonizada-, la nuclear sigue actuando como un freno relativo.

Aunque el aumento de la demanda amplía el margen para instalar renovables, el informe concluye que mantener el calendario de cierre nuclear permite siempre un mayor despliegue limpio que prolongar los reactores.

Además, un crecimiento descontrolado de la demanda, como el impulsado por centros de datos o la exportación masiva de hidrógeno, no se considera deseable desde el punto de vista de la eficiencia y la descarbonización.

Una decisión estratégica
La conclusión del informe es clara: extender la vida de las centrales nucleares no solo no es necesaria para garantizar el suministro eléctrico, sino que puede convertirse en un obstáculo para la transición energética.

Retrasa inversiones, rompe la inercia industrial del sector renovable y reduce la capacidad de España para avanzar hacia un sistema eléctrico más flexible, barato y descarbonizado.

El documento concluye que el dilema no es técnico, sino estratégico: apostar por más renovables exige, al mismo tiempo, menos nuclear. Mantener ambas a la vez, en un sistema con demanda limitada, puede acabar dejando a la transición energética sin espacio para crecer.