“El plástico que se reinventa: la resiliencia del PVC frente al cambio climático»
Cada 28 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, una fecha designada por las Naciones Unidas para tomar conciencia sobre la urgencia de actuar contra el calentamiento global. En este contexto, es imperativo analizar todas las herramientas a nuestro alcance, y el reciclaje de materiales se presenta como una estrategia clave.
En el caso del Policloruro de Vinilo (PVC), uno de los polímeros más utilizados en el mundo y con una producción que supera los 48 millones de toneladas anuales, su presencia es omnipresente. Desde las tuberías que transportan agua potable a nuestros hogares hasta los perfiles de las ventanas que nos aíslan del frío y el calor, pasando por aplicaciones médicas de alta tecnología, su popularidad se debe a su excepcional durabilidad, con una vida útil que puede superar los 50 años, su resistencia a la corrosión y su bajo costo de mantenimiento.
Sin embargo, es su capacidad de reciclaje lo que lo convierte en un material de vanguardia en la era de la sostenibilidad. A diferencia de otros plásticos, el PVC puede ser reciclado mecánicamente entre 8 y 10 veces sin perder sus propiedades fundamentales. Este proceso consume considerablemente menos energía que la producción de PVC virgen, lo que se traduce en una drástica reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, por cada kilogramo de PVC reciclado, se ahorran hasta 2 kilogramos de CO₂.
El impacto del reciclaje en cifras
Las estadísticas mundiales sobre residuos plásticos son alarmantes. En 2023, la producción mundial de plástico superó los 400 millones de toneladas y experimentó un aumento de un 4% respecto al año anterior, pero solo un 9% de los residuos plásticos se reciclan a nivel global. El resto termina en vertederos, incineradoras o, peor aún, en nuestros océanos.
En este panorama, la industria del PVC está dando pasos agigantados. El mercado mundial de reciclaje de PVC, valorado en 3.560 millones de dólares en 2024, se proyecta que alcance los 7.610 millones de dólares en 2034. Iniciativas como el compromiso VinylPlus en Europa buscan reciclar al menos 900.000 toneladas de PVC al año para 2025, demostrando un compromiso claro con la economía circular.
América Latina no se queda atrás en esta transformación. En Argentina, la Asociación Argentina del PVC (AAPVC), fundada en 1996, reúne a toda la cadena de valor de la industria para promover el desarrollo sostenible del material. La AAPVC trabaja activamente en la difusión de los beneficios del PVC y en la promoción de normativas que favorezcan su reciclaje y reutilización. A su vez la AAPVC junto a la Mesa de PVC de Acoplásticos (Asociación Colombiana de Plásticos) vienen trabajando desde hace más de 2 años en la conformación de una Mesa Latinoamericana de la Economía Circular del PVC (VINILA) acordando, para la región, normativas, especificaciones y trazabilidad para el reciclado de PVC, siguiendo el modelo de otras regiones del mundo. Actualmente VINILA está integrada por 7 países de Latinoamérica.
Desafíos y oportunidades
A pesar de los avances, el camino hacia un reciclaje masivo de PVC no está exento de desafíos. La correcta separación de los residuos y la garantía de la calidad del material reciclado son dos de los principales obstáculos. Sin embargo, la tecnología avanza a pasos agigantados, y nuevas técnicas de separación y purificación están permitiendo obtener un PVC reciclado de alta calidad, apto para una amplia gama de aplicaciones.
La resiliencia del PVC no solo radica en su durabilidad, sino también en su capacidad de reinventarse, de cerrar el ciclo y de contribuir activamente a la protección de nuestro planeta.

