
El gran salto renovable todavía no basta para doblegar las emisiones
El informe de ETC, que es una coalición internacional de empresas, instituciones financieras y expertos que analiza cómo alcanzar una economía mundial con cero emisiones netas, pone de manifiesto que el sistema energético es mucho más amplio que el eléctrico, ya que la electricidad representa aproximadamente una quinta parte del consumo final mundial y su descarbonización no basta para compensar el crecimiento de la demanda en los edificios, la industria pesada y el transporte de larga distancia.
Según la ETC, la nueva electricidad limpia solo cubrió el 40% del aumento total de la demanda energética durante 2025. Los combustibles fósiles atendieron el resto, impulsados también por el consumo creciente de los centros de datos, las mayores necesidades de refrigeración y la expansión industrial. El resultado es que las emisiones globales se están estabilizando, pero todavía no descienden de manera estructural.
Adair Turner, copresidente de la Energy Transitions Commission (ETC): «La energía limpia ya crece más rápido que los combustibles fósiles, pero acelerar su despliegue no bastará para reducir las emisiones. Sin eliminar los cuellos de botella de las redes, garantizar compradores para los productos industriales limpios y abaratar la descarbonización del transporte marítimo y la aviación, las emisiones seguirán estancadas».
Transición a dos velocidades
El informe describe una transición a dos velocidades: alrededor del 60% de las emisiones mundiales podría eliminarse mediante la electrificación limpia con un coste adicional reducido o inexistente. Es el caso de la generación eléctrica y el transporte por carretera, donde las tecnologías necesarias ya están disponibles y su utilización se acelera.
Pero es que el 40% restante resulta más difícil de abordar: la aviación, el transporte marítimo, el calor industrial de alta temperatura y parte de la agricultura necesitan combustibles o procesos que todavía presentan una prima verde o no han alcanzado escala comercial. Y es que de unos 1.000 proyectos industriales limpios anunciados en el mundo, menos del 20% ha alcanzado una decisión final de inversión, según la ETC.
Las redes eléctricas constituyen otro gran obstáculo, ya que la ETC calcula que, aproximadamente, 375 GW renovables y 455 GW de baterías permanecen atrapados en Europa en procesos de autorización o colas de conexión. En Estados Unidos esperan acceso a la red alrededor de 2.300 GW, mientras China vertió cerca del 10% de su producción eólica y solar durante el primer semestre de 2026 por las limitaciones de su sistema eléctrico.
Diferencias regionales
El avance de la transición presenta, no obstante, grandes diferencias regionales. China lidera la electrificación limpia: instala más de la mitad de la nueva potencia eólica y solar mundial y suministra el 83% de los equipos renovables. En Estados Unidos, la política federal ha provocado la cancelación de 21 GW limpios desde 2025, aunque el crecimiento renovable apenas se ha reducido un 2%.
La Unión Europea y Reino Unido encabezan la reducción de emisiones entre las grandes economías, pero acumulan cientos de gigas pendientes de permisos o conexión. India, pese a disponer de renovables muy competitivas, instala nueve veces más despacio que China y su creciente demanda eléctrica impide desplazar el carbón. Por su parte, en el resto de Asia y Australia, las renovables aportaron el 62% de la nueva potencia instalada en 2024, con avances muy desiguales.
Lejos de triplicar las renovables en 2030
Incluso manteniendo el crecimiento actual, el mundo se quedaría unos 900 GW por debajo del objetivo de triplicar la capacidad renovable en 2030 acordado en la COP28. La ETC señala además cuatro frentes con avances insuficientes: el abandono del carbón, la reducción de las emisiones de metano, la protección de los bosques y el desarrollo de tecnologías de retirada de carbono.
Los autores del informe concluyen que el problema ya no es demostrar que las renovables, las baterías y los vehículos eléctricos pueden crecer, sino desplegarlos más deprisa que la demanda energética, reforzar las redes y trasladar la electricidad limpia a los sectores que todavía dependen del petróleo, el gas y el carbón. Las renovables han comenzado a dominar el crecimiento eléctrico, pero aún no han conseguido transformar esa victoria en un descenso de las emisiones.
