China absorbe el litio de América Latina, que carga con los costos y riesgos del extractivismo
El papel de Latinoamérica en la transición energética global parece estar estancado en la exportación de materias primas. Según el reciente informe titulado ‘La presencia de China en el sector del litio en América Latina y el Caribe’, elaborado por el Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA),
Esta coalición de organizaciones agrega que la creciente hegemonía de Beijing en la cadena de valor del litio está consolidando un modelo «predominantemente extractivo» en la región.
El documento señala que, lejos de fomentar una industrialización local que permita a los países latinoamericanos escalar en la cadena de valor (como la fabricación de baterías), las inversiones chinas están enfocadas en asegurar el suministro de carbonato de litio para su propia industria tecnológica y automotriz.
Litio
El informe del CICDHA pone el foco en la «relación asimétrica» que se está gestando. Mientras China se posiciona como el líder indiscutible en el procesamiento de minerales críticos, latinoamérica asume los costos operativos y, fundamentalmente, los impactos ambientales del primer eslabón de la cadena.
Entre las principales preocupaciones mencionadas en el reporte destacan:
-Estrés hídrico: El uso intensivo de agua en zonas de extrema aridez, como el «Triángulo del Litio» (Argentina, Bolivia y Chile), pone en riesgo los ecosistemas de salares.
-Conflictos sociales: La falta de procesos de consulta previa, libre e informada está generando tensiones crecientes con comunidades indígenas y poblaciones locales.
-Corresponsabilidad: El reporte abre el debate sobre la responsabilidad que deben asumir las empresas y el Estado chino en la mitigación de daños fuera de sus fronteras.
Regulación
El CICDHA enfatiza que la urgencia por la descarbonización global no debe ser una excusa para relajar los estándares de derechos humanos y protección ambiental en el Sur Global. El informe concluye que es imperativo establecer mecanismos de rendición de cuentas más estrictos para las inversiones chinas, asegurando que el desarrollo de la «industria estratégica» del siglo XXI no se traduzca en una nueva era de dependencia y degradación para América Latina.
El CICDHA es un espacio de articulación de organizaciones de la sociedad civil su tarea apunta a incidir en mecanismos efectivos de garantías de derechos humanos, transparencia, participación y sostenibilidad ambiental en relación a proyectos que cuentan con inversiones y/o financiamiento de actores chinos.
“Estamos en el último tramo de la cadena de valor que es solo la extracción, ni siquiera el refinamiento”, señaló Lucio Cuenca al portal de Bloomberg, empresa estadounidense de asesoría financiera y medios de comunicación.
Cuenca es el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), que forma parte del Colectivo.
“Creo que lamentablemente allí hay un tremendo desafío para seguir bregando en función de avanzar hacia el cambio de las matrices productivas de nuestros países y salir de este extractivismo tan depredador”, acotó Cuenca.

