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El campo vuelve a apostar: el 64% cree que es un buen momento para invertir, aunque la confianza cae 2,7%

La medición julio-agosto del Ag Barometer Austral, que elabora el Centro de Negocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra una moderada baja de la confianza de los productores, aunque todavía se mantiene en niveles históricamente elevados. El índice general cayó a 147 puntos, pero las expectativas de inversión en activos fijos alcanzaron un récord de 128 puntos y el 64% de los productores considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes.

Sin embargo, persiste una brecha entre la oportunidad percibida y la concreción: aproximadamente el 39% del total de los productores prevé efectivizar inversiones en el corto plazo. Tierra, tractores y hacienda de cría aparecen entre los activos preferidos, mientras que el 68% mantendrá sin cambios sus planes de siembra y una proporción similar conserva la soja principalmente para afrontar alquileres y gastos de campaña.

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Rosario, Santa Fe; agosto de 2026 – La confianza de los productores agropecuarios registró una leve caída en la medición julio-agosto del Ag Barometer Austral, que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, al ubicarse en 147 puntos, un 2,7% por debajo de los 151 puntos de mayo-junio. A pesar de esta disminución, el indicador continúa en niveles históricamente elevados y se mantiene cerca del máximo de 158 puntos alcanzado en noviembre de 2025. En términos interanuales, registra un crecimiento del 15,7%, al pasar de 127 a 147 puntos.

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«La moderada caída del índice refleja una mayor cautela sobre la situación presente, pero no implica un cambio en las expectativas de fondo. El productor mantiene confianza en el futuro y, al mismo tiempo, administra con mucho cuidado sus recursos y selecciona dónde y cuándo invertir», explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El Índice de Condiciones Presentes cayó un 4%, de 125 a 120 puntos, principalmente por el deterioro del 10% en la Situación Financiera Actual, que pasó de 123 a 111 puntos. En contraste, las Expectativas de Inversión en Activos Fijos aumentaron un 1,5%, de 126 a 128 puntos, alcanzando su máximo histórico. A su vez, el 64% de los productores considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes, aunque solo el 61% de ese grupo prevé concretarlas rápidamente: esto implica que aproximadamente el 39% del total de los productores planea efectivizar inversiones en el corto plazo.

«La oportunidad de inversión está claramente presente, pero la concreción sigue siendo selectiva. Hay una diferencia entre reconocer que es un buen momento para invertir y disponer de los recursos, el financiamiento y el horizonte necesarios para hacerlo», sostuvo Steiger. Entre las inversiones preferidas aparecen la tierra (35%), como activo patrimonial y reserva de valor; los tractores (23%), destinados a reposición y modernización; la hacienda de cría (19%), para ampliar la capacidad productiva ante perspectivas favorables para la ganadería; y las sembradoras (16%).

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El informe señala que cada inversión responde a distintos horizontes y necesidades de financiamiento: mientras la tierra requiere capital propio o instrumentos de muy largo plazo por su período de repago, la maquinaria demanda créditos de cinco a seis años y la hacienda de cría exige contemplar el tiempo necesario para que el activo biológico genere ingresos. En este sentido, no alcanza con que una inversión sea rentable: el financiamiento debe tener un plazo compatible con el tiempo que necesita cada activo para generar los fondos necesarios para repagarlo.

El Índice de Expectativas Futuras registró una baja moderada del 1,8%, al pasar de 168 a 165 puntos, aunque mantiene niveles elevados y acumula un crecimiento interanual del 7,8%. La caída responde principalmente al deterioro del 9,4% en las expectativas sobre la situación financiera futura, que pasaron de 159 a 150 puntos. El escenario para la campaña 2026/27 aparece marcado por márgenes ajustados, especialmente si las proyecciones se realizan sobre rendimientos promedio y no sobre los resultados excepcionales de la campaña 2025/26.

«La confianza hacia adelante sigue siendo alta, pero el productor está mirando la próxima campaña con mayor prudencia. Los márgenes esperados son más ajustados y eso obliga a tomar decisiones con una mirada muy selectiva sobre el uso del capital», explicó Steiger.

Soja, siembra y tecnología: las decisiones para la próxima campaña

En relación con la campaña 2026/27, el 68% de los productores no modificará sus planes de siembra respecto de la campaña anterior. Entre quienes sí introducirán cambios, el 13,3% prevé sembrar más maíz, el 9% más soja y el 3,6% más girasol, mientras que un 9% reducirá el área destinada a trigo. En términos de superficie total, la soja ocuparía el 40% del área sembrada, seguida por el maíz con 28%, el trigo con 16%, el girasol con 5% y otros cultivos con el 10% restante.

La evolución de los costos de los fertilizantes, particularmente de la urea, también incidió en las decisiones. La suba registrada meses atrás, asociada al conflicto en Medio Oriente, había generado expectativas de una reducción de la superficie de trigo y un mayor desplazamiento hacia soja. Posteriormente, la baja de los precios de ese insumo modificó parcialmente ese escenario para la cosecha gruesa.

El relevamiento también muestra una posición conservadora respecto de la soja que permanece sin vender: el 68% de los productores la conserva para pagar alquileres y otros gastos de campaña, mientras que el 27% espera una mejora de los precios internacionales. En menor medida, un 13% la retiene porque no encuentra alternativas de inversión atractivas, un 12%espera una baja de retenciones antes de octubre y un 11% una mejora en el tipo de cambio.

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«La retención de soja parece responder predominantemente a una estrategia de administración de liquidez y preservación del capital de trabajo, antes que a una expectativa de cambios en la política económica. El productor prioriza contar con recursos propios para afrontar la próxima campaña y cubrirse frente a posibles contingencias», sostuvo Steiger.

Esta estrategia también está vinculada con la expectativa de una campaña 2026/27 de márgenes más ajustados, por lo que conservar parte de la producción permite administrar el riesgo financiero y sostener la capacidad operativa. En este contexto, la estabilidad de los planes de siembra y la retención de soja muestran un productor que busca preservar recursos mientras define sus próximas decisiones.

La incorporación de nuevas tecnologías aparece, en cambio, como una oportunidad. El 73% de los productores considera que la inteligencia artificial y las herramientas de digitalización traerán beneficios a sus explotaciones. Entre quienes reconocen beneficios, el 46% identifica como principal impacto potencial el aumento de la producción, un 35% la reducción de riesgos e incertidumbre y un 18% la reducción de la necesidad de mano de obra. Solo el 27% no encuentra beneficios significativos.

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«El productor agropecuario argentino muestra una actitud muy abierta frente a la innovación cuando percibe que puede traducirse en mayor productividad, reducción de riesgos o menores costos. La digitalización y la inteligencia artificial aparecen cada vez más como herramientas concretas para mejorar la gestión», afirmó Steiger.

Los resultados del Ag Barometer Austral julio-agosto 2026 muestran un escenario de cautela en el presente, confianza en el futuro y selectividad en las decisiones de inversión. La leve disminución del índice general está explicada principalmente por el deterioro de la percepción sobre las condiciones presentes, mientras que las expectativas futuras permanecen en niveles elevados y las expectativas de inversión alcanzan su máximo histórico.

En síntesis, el productor mantiene una mirada favorable sobre el mediano y largo plazo, pero administra cuidadosamente sus recursos: 64% considera que es un buen momento para invertir, aunque solo alrededor del 39% del total prevé concretar inversiones en el corto plazo. Las preferencias por tierra, maquinaria y hacienda de cría muestran diferentes lógicas de inversión, mientras que la estabilidad de los planes de siembra, la retención de soja para preservar capital de trabajo y la aceptación de la inteligencia artificial reflejan una estrategia de crecimiento selectivo.

«El productor agropecuario mantiene una mirada favorable sobre el mediano y largo plazo, pero no está dispuesto a comprometer capital sin evaluar cuidadosamente el retorno, el riesgo y las condiciones de financiamiento. La confianza está, pero la inversión se decide con selectividad«, concluyó Steiger.