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Industria europea en alerta: Los cambios al impuesto climático ponen en riesgo inversiones en energías limpias

Un grupo de organizaciones industriales europeas e internacionales pidió formalmente a las autoridades de la Unión Europea eliminar el Artículo 27a de la propuesta de reforma del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), al considerar que introduce incertidumbre regulatoria y debilita la credibilidad del sistema europeo de precios del carbono.

El CBAM es la herramienta con la que la UE busca aplicar un costo al carbono a productos importados —como fertilizantes, acero o cemento— para equiparar las exigencias ambientales que enfrentan los productores europeos. El mecanismo es observado con especial atención en América Latina, ya que puede impactar exportaciones industriales y agroindustriales hacia el bloque.

La preocupación empresarial surge tras la propuesta de la Comisión Europea de incorporar un “freno de emergencia” que permitiría suspender temporalmente la aplicación del CBAM a determinados productos si se considera que su implementación provoca distorsiones graves en el mercado interno europeo. Según los firmantes, esta cláusula carece de criterios claros, límites temporales definidos y parámetros objetivos para su activación.

Desde el sector advierten que la previsibilidad regulatoria es clave para inversiones que tienen horizontes de entre 15 y 30 años, especialmente en proyectos vinculados a hidrógeno limpio, amoníaco bajo en carbono y fertilizantes sostenibles. La posibilidad de suspensiones retroactivas o discrecionales —sostienen— complica la evaluación de riesgos y podría postergar o redirigir decisiones de inversión.

El debate tiene implicancias más allá de Europa. Varios países latinoamericanos están posicionándose como potenciales proveedores de hidrógeno verde y amoníaco renovable para el mercado europeo. Un marco regulatorio estable en la UE es visto por inversores como una señal fundamental para viabilizar proyectos de exportación de energía limpia y productos industriales descarbonizados.

En el plano agroalimentario, los firmantes también argumentan que la seguridad alimentaria, la competitividad y la transición energética no son objetivos contradictorios. Señalan que una mayor producción de fertilizantes bajos en carbono —tanto en Europa como a través de importaciones diversificadas— podría reducir la exposición a la volatilidad del gas natural y a tensiones geopolíticas que han impactado los precios en los últimos años.

Según la industria, la incertidumbre comercial y energética ha sido uno de los principales factores detrás de la volatilidad reciente en los mercados de fertilizantes, más que la aplicación del propio CBAM. Por ello, consideran que debilitar el mecanismo podría enviar una señal contraproducente en momentos en que múltiples economías evalúan implementar sistemas propios de fijación de precios al carbono.

Los firmantes sostienen que el objetivo original del CBAM fue impulsar la descarbonización global y promover reglas de juego claras para el comercio internacional en un contexto de transición energética. A su juicio, mantener la estabilidad normativa será determinante para consolidar inversiones, fortalecer cadenas de valor bajas en carbono y sostener la credibilidad climática de la Unión Europea.