Sequía en el centro del país y cosecha récord en juego: el clima empieza a sostener los precios
| El mercado agrícola argentino volvió a mirar al cielo. Tras dos semanas de clima cálido y seco, la preocupación por la evolución de los cultivos comenzó a ganar protagonismo y a darle mayor firmeza a los precios, especialmente en soja. El impacto del déficit hídrico se hace sentir, sobre todo, en la soja de segunda y en zonas como el sur de Córdoba y el oeste bonaerense. Aunque los maíces tempranos están bastante avanzados y los tardíos aún tienen margen de recuperación, la soja enfrenta un escenario más ajustado, con los modelos climáticos mostrando señales contradictorias sobre el regreso de las lluvias en febrero. “El mercado empezó a incorporar una prima climática porque la falta de agua ya dejó de ser un riesgo teórico y pasó a ser un factor concreto en algunas regiones clave”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. En este contexto, quienes vienen retrasados en su estrategia de ventas encuentran una ventana de oportunidad. Sin embargo, la incertidumbre productiva también puede ralentizar las decisiones comerciales. “Los precios actuales ya fueron recorridos varias veces. Por eso, aun con algo más de firmeza, el productor duda en vender porque el clima seco deja un signo de pregunta sobre cuánto va a terminar cosechando”, agrega Romano. En maíz, la condición de los cultivos también se deterioró por la falta de lluvias en el centro y sur del país, aunque el norte recibió precipitaciones justo a tiempo para la cosecha. A esto se suma la amenaza de la chicharrita en Santa Fe, que está forzando a pasar lotes a soja y podría encender alertas en el mercado. En trigo, la dinámica es distinta: los embarques están muy activos, con casi 1,9 millones de toneladas nominadas, el doble del promedio histórico. Sin embargo, la producción récord y los problemas de calidad, con bajos niveles de proteína, presionan los precios a la baja, aun cuando la demanda externa se mantiene firme. El escenario internacional: abundancia, comercio y energía A nivel global, los precios siguen condicionados por una oferta abundante y por el reacomodamiento de los flujos comerciales, en especial en soja. China ya cumplió su compromiso de comprar 12 millones de toneladas de soja estadounidense y ahora se espera que vuelva a volcarse a Sudamérica, donde Brasil concentra casi el 74% de sus importaciones. Sin embargo, la logística brasileña y el volumen de soja ya comprometido desde Estados Unidos podrían presionar los precios del poroto sudamericano en los próximos meses. “Estados Unidos ya colocó mucho volumen con destino a China para los próximos meses, y eso puede quitarle espacio a Brasil justo en plena cosecha, generando presión bajista sobre los precios”, señala Romano. Brasil, por su parte, comenzó la trilla de soja con buenos rindes, mientras que el maíz de segunda apenas inicia su siembra. Aunque todavía no se habla de retrasos significativos, el mercado sigue de cerca la evolución de la safrinha. En maíz, las exportaciones estadounidenses sorprendieron al duplicar lo esperado, con más de 4 millones de toneladas vendidas en una sola semana, impulsadas también por una mayor demanda de forraje en China. Este dinamismo refuerza la competencia global para los exportadores sudamericanos. El trigo, en tanto, encontró sostén en los riesgos climáticos del hemisferio norte. Las olas de frío extremo en Estados Unidos y Rusia ponen en duda parte de la cosecha de invierno, mientras que grandes compras de países como Arabia Saudita y Argelia sostienen la demanda. En este último caso, Argentina aparece bien posicionada por sus precios competitivos. A esto se suma un factor macro relevante: el petróleo subió cerca de 3% por sanciones a Irán y problemas de oferta, lo que da respaldo a los aceites vegetales y los biocombustibles, y el fortalecimiento del real brasileño encarece la mercadería de ese país, mejorando la competitividad estadounidense. Con precios internacionales todavía presionados por la abundancia de oferta, el clima volvió a convertirse en el principal sostén del mercado argentino. “Hoy el clima es el factor que puede torcer la historia de una campaña que, en lo productivo, venía muy bien. Esa incertidumbre es la que está poniendo un piso a los precios y reabriendo oportunidades de venta”, concluye Dante Romano. |

