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China levantó una ‘Gran Muralla Verde’ frente a su peor enemigo en 1978; cinco décadas después, usará su mejor arma para tumbar a su rival

En los márgenes del desierto de Gobi y a lo largo de las regiones áridas del noroeste de China, la batalla contra la desertificación ha dependido históricamente de una técnica tan icónica como ingeniosa: las cuadrículas o redes de paja (straw checkerboards).

Estas estructuras rectangulares enterradas en la arena frenan los vientos, fijan las dunas y permiten que las primeras plantas echen raíces. Sin embargo, el método tradicional de paja y plástico tiene un límite severo: la paja se degrada rápidamente en un par de años y las mallas plásticas generan serios riesgos de microplásticos e impacto ambiental.

Para superar estos obstáculos, científicos chinos han comenzado a utilizar bambú procesado como el pilar de su nueva generación de mallas de fijación de arena, según detalla un informe reciente del South China Morning Post.

La ‘Gran Muralla Verde’ entra en una nueva fase

La integración del bambú coincide con la presentación del nuevo plan quinquenal de conservación forestal y de pastizales (2026-2030) por parte de Pekín. Este plan impulsa la modernización técnica del Programa del Tres Norte (Three-North Shelterbelt Programme), la red de barreras forestales más grande del mundo.

Lanzado en 1978, el programa ha logrado avances significativos: la cobertura forestal de la zona ha pasado del 5% inicial a más del 14%, logrando reducir el área de tierra desertificada a un ritmo de más de 1.000 $km^2$ anuales en las últimas décadas.

Sin embargo, los científicos advierten que las fases avanzadas del proyecto requieren tecnologías más eficientes. El uso de cuadrículas de bambú busca no solo estabilizar las dunas de forma más duradera, sino reducir el mantenimiento intensivo de mano de obra y garantizar que la vegetación secundaria (arbustos y pastos autóctonos) pueda consolidarse en el terreno estabilizado.

¿Por qué el bambú?

El bambú posee características biológicas y materiales que lo convierten en un candidato ideal para los entornos extremos del desierto:

  • Resistencia y durabilidad natural: A diferencia de la paja convencional, las estructuras fabricadas con fibra o varas de bambú resisten mucho mejor la abrasión del viento con arena y la radiación solar, prolongando la vida útil de las barreras durante varios años más.
  • 100% Biodegradable y ecológico: Reemplaza los polímeros sintéticos y plásticos que se utilizaban en mallas de contención, evitando la contaminación del suelo a largo plazo.
  • Renovación récord: Al ser una de las plantas de crecimiento más rápido de la Tierra, el suministro de bambú es altamente sostenible y carbono-negativo en su producción.

No obstante, el uso de mallas de bambú no implica plantar bambú en el desierto —ya que esta planta requiere abundante agua—, sino utilizar su fibra y madera procesada en el sur de China para construir las barreras físicas que detienen las dunas en el árido norte, permitiendo que florezcan las especies nativas adaptadas a la sequía.

China levantó una ‘Gran Muralla Verde’ frente a su peor enemigo en 1978; cinco décadas después, usará su mejor arma para tumbar a su rival
WUWEI,CHINA – MARCH 28: (CHINA OUT) The view of planted trees in desert are seen from an aircraft on March 28th, 2019 in Wuwei, Gansu Province. China. In order to prevent desertification from affecting the development of cities, grass-checkered sand barriers are laid here to prevent wind and fix sand, and the Saxaul is planted which is a very strong plant in existence. The trees being planted are part of “Ant Forest,” a green initiative on the Alipay app designed to encourage individual users to live a greener lifestyle and participate in environmental protection that began in August 2016. Ant Forest users are rewarded ‘green energy’ points by living a low carbon emission lifestyle such as paying utility bills online and cycling instead of driving to work. These green energy points can then be converted to a physical tree planted by Ant Financial Services Group, the operator of Alipay—the world’s most-used app outside of social apps, together with its philanthropy partners. Alibaba’s Ant Financial has provided financial support for tree planting for the past three years. And an article published in “Nature”on February 11, 2019 shows that «The world is a greener place than it was 20 years ago». Data from NASA Earth satellites shows that human activity in China and India dominate this greening of the planet, recent satellite data (2000–2017) reveal a greening pattern that is strikingly prominent in China and India and overlaps with croplands world-wide. China alone accounts for 25% of the global net increase in leaf area with only 6.6% of global vegetated area. The greening in China is from forests (42%) and croplands (32%), but in India is mostly from croplands (82%) with minor contribution from forests (4.4%). China is engineering ambitious programmes to conserve and expand forests with the goal of mitigating land degradation, air pollution and climate change. (Photo by Wang HE/Getty Images)Wang He

Un modelo exportable para el cambio climático

La apuesta de China por el bambú en la restauración ecológica ofrece una lección crucial para otras regiones del mundo que enfrentan la degradación de sus tierras, como el Sahel africano y su propia “Gran Muralla Verde”.