¿A dónde va tu basura?Todo residuo permanece en algún lado, no desaparece por arte de magia.
Hay cosas tan normalizadas que vivimos las personas habitantes de las zonas urbanas, que ya no reparamos en pensar ¿a dónde va lo que “tiramos”? Una playera que se le hizo un agujero o se despintó: la desechamos; comida que sobró y permaneció refrigerada por días: la desechamos; el vaso del café que tomamos: lo desechamos; el botecito de yogurt individual de cada mañana: lo desechamos. En el Día Internacional de Cero Desechos te invitamos a reflexionar sobre tu consumo y accionar para disminuir tu impacto ambiental.

Vivimos en un mundo donde la cultura de comprar, usar y tirar nos ha llevado a un sobre consumo que explota desmedidamente los recursos naturales y a la gente, además de acelerar el cambio climático.
¿A dónde llega la basura?
Ropa
La ropa que la mayoría del mundo desecha, arriba a países como Ghana o Chile donde se materializan vertederos inmensos de ropa, principalmente fast fashion (moda rápida) y se le conoce como “colonialismo textil”, término que acuñaron activistas para señalar el envío masivo de los desechos textiles que mandan a países del sur global, y que son imposibles de reciclar o recircular.

Plásticos
Las empresas quieren hacernos creer que la contaminación plástica es culpa nuestra y que basta con reciclar. Pero la verdad es otra:
● Solo el 9% del plástico producido a nivel mundial se ha reciclado
● El 12% se ha incinerado
● El 79% ha terminado en vertederos o en la naturaleza.
De hecho se estima que se generan más de 400,000 toneladas de plástico en el mundo cada año, de las cuales menos del 10% se recicla, y 11 millones de toneladas acaban cada año en lagos, ríos y mares.
Comida
El desperdicio de alimentos sigue perjudicando la economía mundial y exacerbando el cambio climático, la pérdida de naturaleza y la contaminación. Según el Informe sobre el Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se estima que una persona genera más de 132 kilogramos de desperdicios alimenticios al año. Según datos de ese informe, la pérdida y el desperdicio de alimentos generaron entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) , casi 5 veces más que el sector de la aviación.
Repensar la manera en la que consumimos, cuando compramos, la necesidad que estamos cubriendo, si es posible reutilizar ese producto que estamos adquiriendo, es clave para poder disminuir nuestra huella de carbono.
Suena a mucho trabajo pero podemos:
–Reducir el uso de plásticos de un solo uso: usa bolsas reutilizables, botellas rellenables y evita empaques innecesarios.
–Consume de manera consciente: opta por productos duraderos, reparables y elaborados con materiales reciclados.
–Disminuye el desperdicio de alimentos: compra los alimentos necesarios, conservarlos adecuadamente para evitar desperdicios y elige los alimentos de temporada.
–Participa en iniciativas comunitarias y de la sociedad civil para exigir a gobiernos y empresas eliminar los plásticos de un solo uso, reducir los desperdicios de alimentos y la responsabilidad extendida del productor.
Hoy tenemos la oportunidad de hacer frente a esta crisis, reinventar nuestro estilo de vida y el modelo actual de consumo masivo. Queremos un futuro responsable, sustentable, donde las personas y el planeta estén en el centro.

