
El Vaticano y la sustentabilidad: del compromiso espiritual a la transición ecológica
La Iglesia católica convirtió el cuidado del planeta en una cuestión ética, social y espiritual. Bajo el legado de Francisco y la continuidad de León XIV, el Estado de la Ciudad del Vaticano avanza también en iniciativas concretas de energía renovable, movilidad eléctrica y economía circular.
Cuidar la creación: una posición que trasciende la fe
La sustentabilidad ocupa un lugar cada vez más importante en la agenda de la Iglesia católica. Lejos de considerar el cuidado ambiental como una cuestión exclusivamente científica o económica, el Vaticano lo entiende como una responsabilidad moral vinculada a la protección de la vida, la dignidad humana y el futuro de las próximas generaciones.
Uno de los documentos fundamentales de esta visión es Laudato si’, la encíclica publicada en 2015 por el papa Francisco, que propone una mirada integral sobre la crisis ambiental y social. Allí, el pontífice cuestionó el modelo de consumo y producción que contribuye al deterioro de los ecosistemas y planteó la necesidad de una transformación cultural.
La idea de una «ecología integral» constituye uno de sus principales aportes: la degradación ambiental no puede separarse de la pobreza, la desigualdad, el acceso a los recursos y las condiciones de vida de las comunidades.
En 2023, Francisco profundizó este llamado con Laudate Deum, una exhortación apostólica centrada en la crisis climática y la necesidad de respuestas políticas y económicas más contundentes.
La preocupación ambiental, sin embargo, no quedó limitada a los documentos religiosos. También comenzó a traducirse en decisiones institucionales.
Un Estado pequeño con objetivos ambientales concretos
El Estado de la Ciudad del Vaticano, uno de los territorios más pequeños del mundo, desarrolla una política de transición ecológica orientada a reducir el impacto ambiental de sus actividades.
Entre sus principales líneas de acción se encuentran:
- Energía y eficiencia: incorporación de soluciones tecnológicas para reducir el consumo energético y aumentar la participación de fuentes renovables.
- Movilidad sostenible: progresiva incorporación de vehículos eléctricos y alternativas de transporte de menores emisiones.
- Gestión de residuos: separación de materiales, reciclaje y reducción de plásticos descartables.
- Protección de espacios verdes: conservación de jardines, vegetación y biodiversidad dentro del territorio.
- Compromisos climáticos: elaboración de documentos oficiales y objetivos de reducción de emisiones en el marco de los acuerdos internacionales sobre cambio climático.
Estas iniciativas forman parte de una estrategia institucional que busca llevar los principios de Laudato si’ a la gestión cotidiana del Estado.
Energía solar: el proyecto para alcanzar la autosuficiencia energética
Uno de los proyectos más ambiciosos del Vaticano en materia ambiental es la construcción de una instalación agrovoltaica en Santa Maria di Galeria, una zona extraterritorial vinculada a la Santa Sede, ubicada fuera de los límites físicos de la Ciudad del Vaticano.
La iniciativa fue impulsada por Francisco mediante el documento Fratello Sole, publicado en junio de 2024, que encargó desarrollar una instalación capaz de abastecer tanto a Radio Vaticano como de garantizar la autosuficiencia energética del Estado.
El concepto de agrovoltaica combina la generación de electricidad mediante paneles solares con actividades agrícolas y el aprovechamiento del suelo.
El proyecto representa un paso significativo: el Vaticano no solamente busca reducir sus emisiones, sino también avanzar hacia un modelo energético menos dependiente de fuentes convencionales.
En junio de 2026 se anunció un acuerdo entre la Gobernación del Estado, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), la Fundación Fratello Sole y ACEA para desarrollar progresivamente esta instalación.
La iniciativa contempla criterios de sostenibilidad a lo largo de toda su vida útil, incluyendo el uso eficiente del agua, la protección del suelo y los ecosistemas y la integración con actividades agrícolas.
Economía circular: qué sucede con los residuos dentro del Vaticano
La gestión de residuos constituye otro de los campos en los que el Vaticano está desarrollando acciones concretas.
Durante 2025, en el marco del Jubileo, se puso en marcha un programa de recolección diferenciada y reciclaje de botellas plásticas PET en espacios como los Museos Vaticanos y la Plaza de San Pedro.
La iniciativa buscó reducir el impacto ambiental de los grandes acontecimientos religiosos y promover la recuperación de materiales.
En diciembre de 2025, la Gobernación anunció además una nueva etapa de cooperación con el grupo italiano Hera, a través de su empresa Herambiente, para la gestión integral de los servicios ambientales.
El acuerdo comprende la recolección, el transporte, la recuperación y el tratamiento de residuos municipales y especiales, además de actividades de capacitación y asesoramiento.
La propuesta apunta a fortalecer la trazabilidad de los residuos y maximizar su recuperación, en línea con los principios de la economía circular.
León XIV y la continuidad de la agenda ambiental
Con la llegada de León XIV, la preocupación ecológica continúa presente en la agenda de la Iglesia.
En octubre de 2026, durante un encuentro con representantes del grupo Hera, el pontífice volvió a advertir sobre la urgencia del desafío ecológico y la necesidad de abandonar la cultura del descarte.
Su mensaje puso el acento en transformar los hábitos de consumo y avanzar hacia sistemas productivos capaces de preservar los recursos naturales.
La continuidad de esta agenda muestra que el cuidado ambiental no constituye una iniciativa circunstancial de un pontificado, sino una cuestión que la Iglesia busca incorporar a su orientación institucional.
Un laboratorio de sustentabilidad en pequeña escala
El Vaticano ofrece una experiencia particular: un Estado de dimensiones reducidas, pero con una influencia simbólica y diplomática que trasciende ampliamente sus fronteras.
Sus iniciativas ambientales permiten observar cómo los principios de sustentabilidad pueden trasladarse a la administración pública, la gestión de residuos, la movilidad y la energía.
La instalación agrovoltaica, los programas de reciclaje y la incorporación de tecnologías de menor impacto constituyen ejemplos concretos de ese proceso.
Sin embargo, el desafío también consiste en medir los resultados: cuánto se reducen efectivamente las emisiones, qué porcentaje de energía renovable se alcanza y cuál es el impacto real de las políticas implementadas.
La sustentabilidad, en definitiva, no se agota en el compromiso discursivo. Requiere inversión, planificación, transformación de hábitos y evaluación permanente.
En ese camino, el Vaticano busca convertir una convicción espiritual —el cuidado de la creación— en una política ambiental con efectos concretos sobre el territorio y sus actividades.
El mensaje es claro: proteger la Casa Común también implica modificar la manera en que se produce, se consume y se administran los recursos.
FUENTE: VATICAN NEWS
