
Las políticas climáticas de la UE pierden apoyo por el costo de la energía
Los europeos mantienen su preocupación por el cambio climático, pero crece el escepticismo hacia las políticas climáticas cuando se relacionan con mayores costos para los hogares. En España, el 46% cree que las políticas medioambientales han perjudicado a la población.
Una encuesta internacional encargada por Mandate Research refleja una brecha cada vez mayor entre la preocupación por el calentamiento global y el respaldo a la forma en la que los gobiernos están desarrollando la transición ecológica. El costo de la energía, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo han convertido la asequibilidad en una de las principales condiciones para mantener el apoyo ciudadano a la descarbonización.
El sondeo analiza las opiniones de ciudadanos de Reino Unido, Alemania, Francia, España, Italia, Polonia, EEUU, Suecia, Países Bajos y Hungría. En los diez países existe una preocupación mayoritaria por el clima, pero conseguir unas emisiones netas cero en 2050 aparece entre las prioridades menos valoradas frente a objetivos más inmediatos.
La preocupación por el clima se mantiene, pero los ciudadanos reclaman que la transición energética reduzca las facturas en lugar de encarecerlas
La percepción del impacto económico de las medidas medioambientales es especialmente negativa en varios países europeos. En Países Bajos, el 54% considera que estas políticas han empeorado la situación de la gente corriente, mientras solo un 12% cree que la han mejorado.
En España, ese porcentaje alcanza el 46%, mientras que Alemania y Francia registran un 45% y Hungría un 44%.
Percepción sobre el impacto de las políticas medioambientales
| País | Cree que han perjudicado a la población |
|---|---|
| Países Bajos | 54% |
| España | 46% |
| Alemania | 45% |
| Francia | 45% |
| Hungría | 44% |
El desencanto se extiende también a la posibilidad de cumplir las metas a largo plazo. Dependiendo del país, entre el 49% y el 76% considera poco probable que se produzcan avances significativos hacia las emisiones netas cero en 2050.
Entre el 49% y el 76% de los encuestados duda de que sus países logren avances importantes hacia las emisiones netas cero en 2050
Las renovables conservan el respaldo si permiten bajar la factura
El deterioro de la confianza en determinadas políticas climáticas no implica un rechazo generalizado a la energía limpia. La encuesta muestra que las renovables mantienen un elevado respaldo cuando se presentan como una herramienta para reducir los precios y disminuir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.
La ampliación de la generación limpia aparece como la opción más eficaz para abaratar la energía en ocho de los diez países analizados, por delante de alternativas como incrementar la extracción de combustibles fósiles o aumentar las importaciones de petróleo y gas.
En Hungría, un 64% considera que avanzar hacia las energías renovables permitiría reducir las facturas, frente a un 22% que discrepa. En Italia, el 55% comparte esa expectativa y otro 22% la rechaza.
La diferencia resulta relevante para los gobiernos europeos. Los ciudadanos no parecen cuestionar mayoritariamente la necesidad de actuar contra el cambio climático, sino el reparto de los costes y el plazo necesario para que las inversiones en redes, almacenamiento, electrificación y nueva generación se traduzcan en menores facturas.
El apoyo a las renovables aumenta cuando se vinculan a energía más barata, menor dependencia exterior y seguridad energética
Bruselas busca una transición compatible con precios asequibles
El debate ciudadano coincide con un momento decisivo para la política energética europea. Los ministros de Energía de la UE abordaron el 29 de octubre en Luxemburgo el futuro marco energético posterior a 2030 y coincidieron en la necesidad de combinar objetivos ambiciosos con mayor flexibilidad, simplificación y adaptación a la situación económica y geopolítica.
Entre las prioridades aparecen la eficiencia energética, la electrificación, las interconexiones, la flexibilidad de los sistemas eléctricos y la seguridad del suministro. El Consejo también está trabajando en una reforma de los cargos de las redes eléctricas destinada a reducir costes del sistema y favorecer la electrificación.
La presión sobre Bruselas aumenta después de las fuertes tensiones energéticas de los últimos meses. El objetivo político pasa ahora por evitar que la descarbonización sea percibida por los consumidores como sinónimo de mayores costes.
ETS2 se convierte en uno de los principales focos de tensión
Uno de los elementos más sensibles es el ETS2, el nuevo mercado europeo de derechos de emisión destinado a los combustibles utilizados en edificios, transporte por carretera y otros sectores.
El sistema está previsto para entrar plenamente en funcionamiento en 2028. La UE ha reforzado además su mecanismo de estabilidad para limitar episodios de volatilidad y posibles subidas excesivas del precio del carbono.
Varios gobiernos europeos han reclamado más margen ante el temor de que el mecanismo termine repercutiendo sobre los hogares y las pequeñas empresas. Otros países advierten, sin embargo, de que retrasar o debilitar las señales de precio reduciría la certidumbre necesaria para movilizar inversiones en tecnologías bajas en carbono.
El debate se produce después de que la UE haya incorporado a su legislación un objetivo vinculante para reducir en un 90% las emisiones netas en 2040 respecto a 1990, como paso intermedio hacia la neutralidad climática en 2050.
