Para evitar la compactación de suelos la solución es Coinoculación
En muchas regiones agrícolas, la compactación y densificación de los suelos es una
limitante creciente para el rendimiento de los cultivos. La restricción física del perfil
afecta el desarrollo radicular, reduce la capacidad de absorción de agua y nutrientes
y condiciona el potencial productivo, incluso en campañas con condiciones
climáticas favorables.
En este escenario, especialistas destacan el aporte de la coinoculación en soja
como una estrategia biológica que no solo mejora la fijación biológica de nitrógeno,
sino que también contribuye a fortalecer el sistema radicular y a mitigar los efectos
de la compactación.
Wenceslao Tejerina, titular de agroEstrategias Consultores, explicó que uno de
los principales problemas observados a campo es el escaso crecimiento de raíces
debido a suelos densificados. “Cuando la raíz no puede explorar el perfil en
profundidad, la planta pierde capacidad para absorber agua y nutrientes en los
momentos críticos. Además, esa limitación impacta directamente en la nodulación”,
señaló.
La coinoculación combina bacterias del género Bradyrhizobium, responsables de la
fijación biológica de nitrógeno, con Azospirillum, un microorganismo reconocido por
su capacidad de estimular el crecimiento radicular. Este efecto se debe, en parte, a
la producción de fitohormonas como el ácido indolacético, que promueve una mayor
emisión y elongación de raíces.
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En la Argentina, esta estrategia ya puede implementarse a través de inoculantes que
integran ambos microorganismos en una misma formulación. Entre ellos se
encuentra Nitragin® GENESIS, que está disponible en el país a través del canal de
distribución de UPL Corporation Ltd. (UPL Corp) y se distingue por ser el único
inoculante disponible en el mercado local que combina en un solo producto
Bradyrhizobium y Azospirillum, asegurando compatibilidad, estabilidad y practicidad
en la aplicación. De este modo, la coinoculación se incorpora al manejo habitual sin
sumar complejidad logística ni operativa.
El resultado es un sistema radicular más desarrollado y activo, capaz de explorar un
mayor volumen de suelo. Esto no solo mejora la absorción de agua y nutrientes,
sino que también favorece la formación de nódulos y la eficiencia del proceso de
fijación biológica de nitrógeno.
“En escenarios donde la compactación limita el crecimiento de las raíces, potenciar
el desarrollo radicular a través de herramientas biológicas se vuelve clave. No se
trata únicamente de aportar nitrógeno, sino de mejorar la funcionalidad del cultivo
frente a un problema físico del suelo que es cada vez más frecuente”, indicó
Tejerina.
De esta manera, la coinoculación se posiciona como una alternativa sustentable que
integra microbiología y fisiología vegetal para enfrentar uno de los desafíos
estructurales de los sistemas agrícolas actuales: producir más en suelos con
crecientes restricciones físicas, apelando a procesos biológicos que mejoren la
eficiencia del cultivo desde la raíz.

