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Costamagna: “Somos el único sector de la economía argentina que disminuyó la emisión de gases de efecto invernadero”

En el marco del Seminario organizado por la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), la Federación Panamericana de Lechería (FEPALE), el Consejo de Exportadores Lácteos de Estados Unidos (USDEC), y la Federación de Productores de Leche de Estados Unidos (NMPF), Andrés Costamagna, referente de la Comisión de Sostenibilidad y Agricultura Familiar de la Sociedad Rural Argentina (SRA), sostuvo: “nuestro propósito es transformarnos para transformar”. Entre sus objetivos habló de la necesidad de “ponernos el traje y reconocernos sostenibles” y “saber cómo dialogar y analizar el tema desde lo geopolítico, para dar respuestas”. Y planteó: “Tenemos menos vacas en el planeta y resulta que el problema de la contaminación no es el fracking, sino las vacas”. 

Mucho por hacer y por medir
“Somos el único sector de la economía argentina que disminuyó la emisión de gases de efecto invernadero”, aseguró Costamagna.  Según especificó, la SRA decidió trabajar con las entidades técnicas, las cadenas productivas (soja, trigo y maíz) y las Bolsas, para contarle al mundo en lo que se está trabajando.  Según el Ingeniero Agrónomo, especialista en Mejoramiento Genético y Nutrición animal bovina, hay 170 opciones de crédito y gestión de pastizales. “Tenemos el biogás, gestión de bosques, mucho trabajo por hacer y para medir”, explicó en relación al protocolo.  “La idea de la SRA es llegar a medir de manera científica y que los datos sean creíbles; debe ser importante la verificación que se haga. Además, tenemos tres bancos, siete consultoras en el desarrollo de los proyectos, que apoyan el trabajo”, enumeró.  Reducir el metano a partir de diferentes tecnologías, mejorar las dietas y la genética, son algunos de los aspectos clave, distinguidos por el especialista. “En el caso de la ganadería, el sistema extensivo es mucho más difícil de medir. Hay mucho pasto, mucho desmanejo, quizás por un conocimiento relativo de cómo hacer las cosas”, insistió a propósito de la urgencia para que los establecimientos puedan aplicar una métrica específica.

Un sello de garantía
El sello de sustentabilidad de la SRA constituye una herramienta útil para el caso, que implica medir el establecimiento agropecuario en su conjunto. “No solo gases y efecto invernadero, también comunidad y sociedad. Cómo están los empleados, cuál es el bienestar animal, saber acerca de las buenas prácticas, el manejo fitosanitario, etc. Todo eso permite dar un diagnóstico”. 
Buscando lo correcto
Además del efecto invernadero, Costamagna consideró otros aspectos a corregir como “la mala utilización de fertilizantes o su exceso” y evaluar la relación costo beneficio en la búsqueda del correcto. Es necesario “medir el estado de eficiencia del productor”, indicó. No sólo se ajusta el protocolo a la pérdida de carbono, también a la cantidad de especies. “Se pierden comunidades, faltan insectos o plantas que  estaban en el ambiente natural y que por mal manejo se extinguieron. Si se corrige, podremos volverlas a traer”, auguró. Según sostuvo Andrés Costamagna, referente de la Comisión de Sostenibilidad y Agricultura Familiar de la SRA, tal protocolo no refiere necesariamente a las advertencias de Europa, si no al requerimiento social. “El balance de los gases efecto invernadero, la aplicación o no de buenas prácticas y en qué términos; una serie de atributos que sean tan fuertes para que alguien nos quiera pagar por eso”, destacó el especialista.